CafialamafiaProd ♪
Lyrics: KDM
Producción: AnswerInc
Deshechos humanos, chicas y chicos endiablados. Por la mañana enzarpados, sucios y sucias lenguas que largan mierdas a discreción, rayos de sol que se cuelan en el corazón. Asustado, regreso por la calleja estrecha buscando un coche que no se donde he aparcado. Estados alterados de la consciencia donde todo parece el cuento de la p*ta cenicienta. Y, coño, es la hora bruja ya y vestío de arapos en mi calabaza, vuelta al pozo. "¿De donde has salío, niño, torcido y demoníaco bicho?", "mira en que te has convertido", oigo. Estoy en boca de todos y no me tiran flores, por supuesto, dardos envenenados a mi perro fiero. Es todo surreal y duermo unas horas, me levanto luego, aún en estado pedo y vuelvo al bar con lo poco que tengo. La suerte está de mi lado, o la mala suerte, ¡vamos!, treinta pavos por un euro, tesoro en el juego superior, ¿pillas?, gnomos, ¿Qué no?. Me gusta darle al botón hipnotizado por las luces de color y esos pitidos y sonidos electrónicos diseñados por maquiavélicos psicólogos del infierno. P*to y sucio dinero, hermano, le tengo miedo. Me tiemblan las manos al contar billetes, asco me da de siempre ese amor obsesivo por el poder de tener y tener. No quiero nada, correr desnudo y cagar en la playa, comer carne cruda de vaca y disfrutar de ello como un neanderthal antes del fuego. Vuelvo al pleistoceno, dinosaurios muertos. Quiero recorrer el tiempo y el espacio en forma de luz en el cielo. Soy un cometa y vuelo millones de años luz y observo y observo y observo hasta que me estrello y todo vuelve al inicio. Yo no se si es por enfermedad o por vicio pero más bien lo primero, vicio tiene el que no está enfermo, eso si que es delito. Mortal, creo, pecado capital todo ello. Sigue dándole al yeyo y delante de ellos aún estira el cuello. Los hay que mueren en su pedestal, pero bueno, allá ellos. Yo haciéndolo real, otro día que no ha empezado y ya no se ni cuantas llevo. Deshechos humanos, chicas y chicos endiablados. Por la mañana enzarpados, sucios y sucias lenguas que largan mierdas a discreción, rayos de sol que se cuelan en el corazón. Asustado regreso por la calleja estrecha buscando un coche que no se donde he aparcado. Estados alterados de la consciencia donde todo parece el cuento de la p*ta cenicienta. Y, coño, es la hora bruja ya y vestío de arapos en mi calabaza vuelta al pozo. "¿De donde has salío, niño, torcido y demoníaco bicho?", "mira en que te has convertido", oigo. Estoy en boca de todos y no me tiran flores, por supuesto, dardos envenenados a mi perro fiero. Es todo surreal y duermo unas horas, me levanto luego, aún en estado pedo y vuelvo al bar con lo poco que tengo. La suerte está de mi lado, o la mala suerte, vamos treinta pavos por un euro, tesoro en el juego superior, ¿pillas?, gnomos, ¿Qué no?. Me gusta darle al botón hipnotizado por las luces de color y esos pitidos y sonidos electrónicos diseñados por maquiavélicos psicólogos del infierno. P*to y sucio dinero, hermano, le tengo miedo. Me tiemblan las manos al contar billetes, asco me da de siempre ese amor obsesivo por el poder de tener y tener. No quiero nada, correr desnudo y cagar en la playa, comer carne cruda de vaca y disfrutar de ello como un neanderthal antes del fuego. Vuelvo al pleistoceno, dinosaurios muertos. Vuelvo al pleistoceno, dinosaurios muertos.
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