El sueño cumplido, ahí está. Lo que necesito me das. He tardado en recuperar, una vida entera no más. La victoria del perdedor, una inacabada función. Un actor, se bajó el telón. Todos se han marchado, se acabó. Todo llega al final y un principio.
Desperté de un extraño sueño. Me asusté, todo estaba quieto. Me alejé y una casa en ruinas. ¿Dónde estoy?, una cima fría y un dolor, me arde la cabeza y un temblor recorre mi cuerpo. Siento terror y un eco lejano como un grito que pide auxilio. Estoy metido en un lío y no puedo salir. Ayúdame, amigo mío, aún no quiero salir.
Y sostengo el peso del vacío en caída libre por el precipicio. El dolor me mantiene despierto. Una muerte calmada y lenta mientras mi corazón revienta cansado de palpitar a tal velocidad. Mi mente no soportaría otra contienda. Déjame reposarla en un sueño eterno. Quiero ver más allá del todo uno. Descansar sobre un prado de hierba tierna bañado por un sol radiante y alto y el calor de tu piel al contacto.
El celo y la envidia disparó. El celo y la envidia le mató. Pero, ¡¿cómo se les ocurrió dejar al pequeño en manos del demonio?!. El diablo aprovechó la ocasión. Ya nada a ser igual volvió tras la detonación. Una puerta interdimensional se abrió. El futuro, una nueva percepción, una sensibilidad capaz de recibir la sensación. Estoy anclado en un pasado feroz, condicionado por ese pasado atroz. Hoy voy como una bala, vuelo veloz. Mi vida arrebatada a guadaña y a hoz.
Vas a pagar, estás en deuda conmigo. Todo para mi, esta es mi hora, lo has visto. Sigo por aquí a diario, yo no me despisto. Juego al despiste, pajarito, alpiste. Al canto y alegre. Se apaga, se enciende y ponerle dientes y yo se que mientes y se bien que me sientes y siempre lo adviertes, tengo lo que quieres y ahora no me llores. ¿Estás a tiempo?, no lo se. No pierdo el tiempo, se me fue. Fui ¡tan estúpido!, lo se. Y ahora yo no lo se. Seguir así y ¿cómo fue?. Vas a pagar, estás en deuda conmigo. Todo pa mi, esta es mi hora, lo has visto. Sigo por aquí a diario, yo no me despisto. Juego al despiste, pajarito, alpiste. Al canto, alegre. Se apaga, se enciende y ponerle dientes y yo se que mientes y bien tú me sientes y siempre lo adviertes, tengo lo que quieres y ahora no me llores. ¿Estás a tiempo?, no lo se. No pierdo el tiempo, se me fue. Fui ¡tan estúpido!, lo se. Y ¿ahora qué?, yo no lo se.
Amanezco al anochecer aturdido sin saber por qué. La mañana es mi anochecer, angustiado y se bien por qué. Todavía no me rindo y se bien que cada vez me va a vencer. Solo trato de satisfacer mi necesidad de echar a correr. Todo me persigue y no se a donde ir. De la pesadilla no puedo salir. Ralentiza mi paso una fuerza hostil, negra e invisible me atrapa al dormir.
No me deja pensar pero me da igual. Ya no quiero pensar, todo me da igual. Destrozaste mi vida, ¡¿pa qué quiero más?!. Voy perdiendo la vida, hoy un poco más.
Me j*diste la vida, ya no quiero más. Ya perdí la partida. Otra línea más.
Me abracé a la luna y la oscuridad. Es mejor no ver nada, créeme, lo sabrás. Me fui de tu vida y perdí la mía. Negué la visión y encontré en el dolor una extraña satisfacción y después de cada bajón, me decía siempre "nunca más, Señor", pero esa extraña fuerza desde el interior me empujaba hacia abajo sin remedio, rendido y sometido en un juego traidor. Acabé colándome por el rincón donde la cordura ya no es razón y todo es abstracto y etéreo y en un viaje sintético mi corazón dijo "hasta aquí" y se paró. Y abrazado a la luna y en la oscuridad es mejor no ver nada, créeme, lo sabrás.